
INVESTIGACIÓN ORIGINAL / ORIGINAL RESEARCH García-Inga O. et al.
Visionarios en ciencia y tecnología 2021; 6:102-110. 105
Cambios de Hábitos Alimentarios debido al connamiento de
Covid-19 en Comunidad Campesina de Sapallanga 2021
peso, y cambiaron su comportamiento, casi el 47 %
maniesta que come más o con mayor frecuencia,
respecto al tipo de alimentos la mayor parte reere
que incrementaron alimentos ricos en carbohidratos
y ultra procesados. Conclusión: existen cambios de
comportamiento alimentario y de actividad física no
saludables y que promueven el riego de enfermedades
crónicas no transmisibles. Se sugiere tomar medidas
que acompañen las ya realizadas para contener la
transmisión del coronavirus en la comunidad (12).
Miranda et al., encontratron que de una muestra
compuesta por un 30 % de hombres y un 70 % de
mujeres, tendencia hacia el consumo de alimentos
saludables, como frutas y verduras, y un descenso
de otros menos saludables, como son los alimentos
procesados. Un 46 % de la población indicó
estar comiendo más que antes del connamiento,
aumentando el picoteo entre horas (54 %) y la ansiedad
por la comida, debido a situaciones de estrés o
nervios, en un 40 % de los encuestados. Conclusiones:
durante el connamiento, los hábitos alimentarios y
el estilo de vida de la población gallega se han visto
modicados. El incremento de peso experimentado en
una población que ya partía de un elevado porcentaje
de sobrepeso y obesidad al inicio del connamiento
podría tener un impacto negativo en el desarrollo de
patologías crónicas no transmisibles (13).
Hábitos alimentarios: Un hábito es un proceso
gradual y se adquiere a lo largo de los años mediante
una práctica repetida, un hábito alimentario son
patrones de consumo de alimentos que se han
enseñado o se van adoptando paulatinamente de
acuerdo a los gustos y preferencias. Los hábitos
alimentarios saludables, son aquellas prácticas de
consumo de alimentos por medio de las cuales las
personas seleccionan su alimentación en función de
mantener una buena salud. Esto incluye adoptar un
patrón de consumo que incluya todos los grupos de
alimentos, según lo enseñan las guías alimentarias y
además respetar horarios y tiempos de comida. Por lo
tanto, el escenario escolar se convierte en un espacio
que permite la promoción de hábitos alimentarios
saludables, no solo dentro de los salones de clases,
sino también apoyando la teoría con las diversas
actividades que se viven en los centros educativos.
Una adecuada alimentación, en calidad y cantidad,
es indispensable para el crecimiento ya que aportará
los nutrientes que se relacionan con la formación
de los tejidos y la energía necesaria para el buen
funcionamiento de los órganos, además funcionará
como factor de prevención de las enfermedades que
pueden ser causadas por la deciencia o exceso de
alimentos (14).
Hábitos alimentarios saludables: El desayuno es
la comida más importante del día, debe ser completo
y equilibrado y aportar fruta, lácteos, pan o cereales.
Dedícale al menos 10 o 15 minutos. Una dieta
equilibrada, debe ser lo más variada posible, es decir,
no elimines ningún grupo completo de alimentos, hay
que comer de todo. Lo menos conveniente lo reducirás
a días especiales, pero comer saludable no signica no
poder probar jamás una onza de chocolate. Date un
pequeño capricho una vez a la semana, por ejemplo.
Los hidratos de carbono, sobre todo los de lenta
asimilación, como son los que nos aportan los cereales,
pasta, arroz, o pan, (mejor integrales) y las patatas y
las legumbres, deben ser una parte importante de la
dieta, al menos la mitad de lo que comes (15).
Alimentos energéticos: cuando los alimentos
son ricos en hidratos de carbono y/o grasas, se les
clasica como alimentos energéticos. Estas sustancias
al ser metabolizadas, proporcionan la energía que
el organismo necesita para mantener las funciones
y realizar las actividades habituales. Las proteínas
también pueden ser utilizadas en caso de emergencia,
pero la obtención de energía no resulta tan beneciosa
desde el punto de vista metabólico (16). Función
energética: físicamente, para efectuar cualquier tipo
de transformación o movimiento se insume energía.
Por ello nuestro organismo requiere energía y una
reserva de la misma. Las necesidades de energía,
provienen de la oxidación en las células de los
principios inmediatos: hidratos, grasas, y también del
alcohol. Esa energía es utilizada fundamentalmente
para la síntesis proteica, y para el transporte activo
de sustancias a través de la membrana celular. Si bien
suponíamos que las proteínas aportaban energía por
clasicarse como orgánicas, la energía que aportan es
una cantidad mínima, por lo tanto, no las identicamos
como fuente principal de energía (16).
Alimentos reguladores: contienen vitaminas y
minerales, además de bra 3 a 6 g/día y agua 2 L/día,
y permiten a nuestro cuerpo utilizar adecuadamente
las sustancias nutritivas de los alimentos energéticos y
constructores. Es necesario consumirlos en abundancia
dos veces al día para prevenir diversas enfermedades
y evitar estreñimiento, gases y atulencias. Existen
evidencias de que un alto consumo de verduras y
frutas reduce el riesgo de contraer cáncer de mama,
estómago e intestino (17). Función reguladora: se
vincula con la utilización adecuada de las sustancias