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INVESTIGACIÓN ORIGINAL / ORIGINAL RESEARCH Garcia-Inga B.
Índice de masa corporal y niveles de hemoglobina en adolescentes
de una institución educativa de la provincia de Huancayo 2025
Visionarios en ciencia y tecnología 2025; 10:1-6
INTRODUCCIÓN
El Índice de Masa Corporal (IMC) en la
población adolescente representa un instrumento
esencial para valorar el estado nutricional en una
etapa caracterizada por transformaciones físicas,
hormonales y emocionales. La adolescencia constituye
un momento decisivo del desarrollo, en el que resulta
indispensable mantener un equilibrio adecuado entre
la alimentación, la actividad física y la salud integral;
en este marco, el IMC facilita la detección de si el
peso de un adolescente guarda relación con su talla
y edad, ofreciendo una primera referencia sobre su
condición de salud (1). Un IMC reducido puede ser
indicativo de desnutrición, carencias nutricionales o
dicultades en el crecimiento, mientras que un IMC
elevado suele asociarse con sobrepeso u obesidad,
condiciones que incrementan la probabilidad de
desarrollar enfermedades crónicas como hipertensión,
diabetes y trastornos cardiovasculares en la vida
adulta. En este sentido, el IMC funciona no solo como
un parámetro individual de salud, sino también como
un instrumento de tamizaje poblacional que permite
a las instituciones educativas y sanitarias identicar
de manera temprana posibles situaciones de riesgo
(2). Asimismo, la interpretación del IMC se realiza
tomando como referencia estándares internacionales,
como los establecidos por la Organización Mundial
de la Salud (OMS) y las directrices del Ministerio
de Salud del Perú (MINSA), dichos parámetros
permiten ubicar a los adolescentes en categorías de
bajo peso, peso adecuado, sobrepeso u obesidad, esta
clasicación constituye una herramienta clave para
impulsar programas de prevención y promoción de la
salud en el ámbito escolar, favoreciendo la adopción
de una alimentación equilibrada y la práctica regular
de actividad física (3).
Los niveles de hemoglobina en adolescentes
constituyen un indicador clave del estado de salud,
pues reejan la capacidad del organismo para
distribuir oxígeno hacia los tejidos, en esta etapa de
crecimiento acelerado y elevada demanda energética,
conservar valores adecuados de hemoglobina resulta
esencial para garantizar un desarrollo físico, cognitivo
y emocional óptimo; cuando los niveles se sitúan por
debajo de lo esperado, se diagnostica anemia (4).
La OMS en el 2023 señaló que la anemia es un
problema global que afecta sobre todo a adolescentes
y mujeres jóvenes; a nivel mundial, se estima que el
30% de las mujeres de 15 a 49 años presenta anemia,
con mayor prevalencia en países de ingresos bajos y
medios (5).
Por otro lado, para América Latina y el Caribe:
La Organización Panamericana de la Salud (OPS)
advierte que la anemia en adolescentes es motivo
de preocupación porque impacta en el rendimiento
escolar y la productividad futura; en algunos países de
la región, la prevalencia supera el 20–25% (6).
Así mismo, la OMS para el 2025, sostiene que la
obesidad se ha cuatriplicado entre los adolescentes
desde 1990 y en el año 2022, más de 390 millones de
niños y adolescentes (5–19 años) tenían sobrepeso, de
los cuales 160 millones eran obesos (7).
En cambio, en la Américas (OPS, 2025), la región
presenta una de las mayores prevalencias del mundo:
37,6% de adolescentes entre 5 y 19 años tienen
sobrepeso u obesidad (8).
Por otro el Fondo de las Naciones Unidas para
la Infancia (UNICEF) el años 2023 señala que en
América Latina y el Caribe, el sobrepeso infantil y
adolescente está en aumento, impulsado por dietas
ultraprocesados y baja actividad física (9).
En el Perú, la situación del IMC y los niveles de
hemoglobina en adolescentes reeja una problemática
compleja que combina tanto la desnutrición como
el sobrepeso y la anemia. Los estudios nacionales
muestran que una parte de los adolescentes presenta
bajo peso, especialmente en zonas rurales y de la sierra,
donde el acceso a alimentos nutritivos es limitado;
al mismo tiempo, en áreas urbanas se observa un
incremento progresivo del sobrepeso y la obesidad,
asociado a dietas poco saludables y a la disminución
de la actividad física, esta doble carga nutricional
evidencia la desigualdad en las condiciones de vida y
alimentación de los jóvenes peruanos (10).
En cuanto a la hemoglobina, los datos del
Ministerio de Salud del Perú (MINSA) y de la
Encuesta Demográca y de Salud Familiar (ENDES)
señalan que la anemia sigue siendo frecuente en
adolescentes, con prevalencias que rondan entre el
20 y el 30%, siendo más alta en mujeres debido a la
menstruación y en poblaciones rurales por deciencia
de hierro. La anemia en esta etapa de la vida no solo
afecta la salud física, sino también el rendimiento
escolar, la concentración y el desarrollo cognitivo, lo
que repercute en el futuro académico y social de los
adolescentes (11).